CIUDAD DE MÉXICO.- La empresa de tecnología médica Medtronic anunció el lanzamiento en México de un nuevo marcapasos sin cables diseñado para pacientes con trastornos del ritmo cardíaco, como la bradicardia, marcando un avance significativo en las terapias cardiovasculares mínimamente invasivas.
El dispositivo, considerado el marcapasos más pequeño del mundo, es 93% más compacto que los modelos tradicionales y se implanta directamente en el ventrículo derecho del corazón mediante un catéter, sin necesidad de realizar incisiones en el pecho ni utilizar cables o una bolsa subcutánea.
De acuerdo con la compañía, esta tecnología reduce el riesgo de complicaciones asociadas a los sistemas convencionales y favorece una recuperación más rápida para los pacientes. Además, con un volumen de apenas 0.8 centímetros cúbicos y un peso aproximado de dos gramos, elimina las protuberancias visibles bajo la piel y mejora la experiencia posterior al procedimiento.
El vicepresidente de Medtronic en México y Centroamérica, Héctor Orellana, señaló que el lanzamiento reafirma el liderazgo de la empresa en innovación cardiovascular y su compromiso de ofrecer la terapia adecuada para cada paciente.
Especialistas explicaron que el dispositivo está indicado principalmente para personas que requieren estimulación del ventrículo derecho y para pacientes con antecedentes de infecciones por marcapasos, problemas en las venas, tratamiento de hemodiálisis, bloqueo auriculoventricular o alto riesgo de complicaciones relacionadas con los sistemas tradicionales.
El doctor Emmanuel Sánchez, cardiólogo electrofisiólogo, destacó que es la primera ocasión en que este tipo de marcapasos se coloca en México y representa una alternativa más moderna, segura y menos invasiva para numerosos pacientes.
Según datos presentados por la empresa, estudios clínicos muestran que el sistema registra 63% menos complicaciones mayores en comparación con los marcapasos convencionales. Además, las versiones más recientes cuentan con una batería con una duración de hasta 16 años, lo que permitiría que muchos pacientes requieran un solo dispositivo durante toda su vida.
La innovación cobra relevancia en un contexto en el que las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte a nivel mundial, con aproximadamente 17.9 millones de fallecimientos cada año, de acuerdo con estimaciones de la Organización Mundial de la Salud.



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