CIUDAD DE MÉXICO.- La Generación Z (Gen Z) llegó al mercado laboral con expectativas que las empresas no vieron venir. No negocian prestaciones tradicionales; exigen experiencias completas. Y el transporte de personal, que durante décadas operó como un servicio adicional, hoy debe formar parte integral del contrato. Para esta generación, el traslado corporativo influye directamente en su decisión de aceptar, permanecer o abandonar un empleo.
Manpower Group estima que para 2030 la Gen Z será alrededor del 30% de la fuerza laboral a nivel global. Este porcentaje refleja un cambio estructural en las prioridades laborales. De este modo, el transporte laboral deja de ser un extra operativo para ser un elemento fundamental de la propuesta de valor de una organización.
“La Generación Z no separa el trayecto de la jornada laboral. Para ellos, la movilidad corporativa impacta su productividad, su balance personal y su percepción sobre la empresa. Las compañías que continúan operando sin esquemas eficientes de transporte pierden talento de forma inmediata”, afirma Rodrigo Martínez, CEO de Kolors, empresa de tecnología enfocada en la movilidad que redefine el transporte de personal en México.
Peticiones que obligan a replantear procesos
Esta generación presiona a todas las industrias para que adopten tecnología en servicios que antes eran inexistentes. Sus expectativas son específicas:
- Información en tiempo real: Plataformas que muestren ubicación de unidades, tiempos estimados de llegada y alertas de cambios de ruta.
- Flexibilidad de horarios y puntos de abordaje: Modelos de transporte que se adapten a esquemas híbridos o turnos rotativos, sin penalizar al colaborador con esperas prolongadas.
- Seguridad y rapidez durante el traslado: Espacios que permitan descansar en el trayecto y que aseguren la llegada a tiempo de los equipos de trabajo.
Una app que no es suficiente
Aunque plataformas como Uber o DiDi ofrecen tecnología, la Gen Z rechaza costear su traslado laboral con recursos propios. El gasto diario en estas apps es una carga económica que no están dispuestos a pagar. Por otro lado, para las empresas, invertir en una unidad para cada colaborador resulta impensable por motivos de costos y viabilidad.
Las empresas que integran tecnología en su transporte laboral convierten este elemento en un diferenciador. Plataformas que optimizan rutas y flotas en función de datos, responden a lo que esta generación ya espera de cualquier compañía.
“La Generación Z no está pidiendo permiso para cambiar las reglas. Ya lo está haciendo. Las empresas que adapten sus esquemas de transporte a estas expectativas ganarán ventaja en un mercado laboral donde retener talento marca la diferencia entre crecer y colapsar”, concluye Martínez.


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